Residencia de San Marcos


El regreso de los Jesuitas a León está íntimamente vinculado al nacimiento mismo de la Provincia de León, erigida el 2 de febrero de 1918 por el General P.W1odimiro Ledóchowski. Se hizo desmembrando de la Provincia de Castilla todo el cuadrante peninsular noroccidental. El General indicó al Provincial de Castilla P. Enrique Carvajal, que iba a quedar como Provincial de León, que no sería decoroso que una Provincia con ese nombre, y una historia tan significativo en el pasado, estuviese ausente de León. El Obispo, el Cabildo de San Isidoro y las 11 fuerzas vivas " de la ciudad, lo venían reclamando apremiantemente desde hacía años.

El dinámico Provincial, -que llegaría a ser tres veces Provincial, dos veces visitador, y Secretario de la Compañía- añadió esa sugerencia del General a su lista de prioridades al estructurar la naciente Provincia. Sus líneas maestras, tal como informaba razonadamente al General eran, además de construir una Curia en Palencia (cosa que inició urgentemente), sacar el Noviciado de Carrión a una ciudad, dejando Carrión para Escuela Apostólica o para centro de Enseñanzas Agrícolas, y traer de Oña a la Provincia los estudiantes de Filosofía y Teología, construyendo para ellos un Colegio Máximo en Comillas. Efectivamente, comenzó el Noviciado en Salamanca, reservó Carrión para Escuela Apostólica de futuros Jesuitas y adquirió la finca y convento de Celorio para Casa de Ejercicios, al ser inviable su construcción en Oviedo. La construcción del Colegio Máximo junto a la Universidad Pontificia de Comillas se vio impedida por la expulsión de la Compañía de España en 1932, por la contienda. civil de 1936-39, Y por la guerra mundial del 1939 a 1945.

Carvajal emprendió sin demora el establecerse en León. La acogida que el Obispo D. José Álvarez de Miranda, dispensó al Provincial el 12 de Mayo de 1918, apenas dos meses después del nacimiento de la nueva Provincia, no pudo ser más alentadora. El Obispo, considerando las opciones posibles, avanzó su intención de confiar a la Compañía el edificio y templo de San Marcos, cuya propiedad esperaba. recobrar, ya que tenía entablado un bien fundamentado recurso a la Dirección General del Patrimonio del Estado en 1916 hacía ya dos años. De momento, cedió a los Jesuitas el uso de una capilla de la Catedral para su culto y ministerios. El Provincial aceptó y, un mes después, el 12 de junio, informaba. al General que ya estaba instalada. en León una comunidad de ocho jesuitas en una casa. alquilada (Guzmán el Bueno, 1).

Pero era una solución muy frágil, por incómoda. y distante: duró ocho meses. El 13 de enero de 1919 escribe de nuevo el Provincial al P. Ledóchowski pidiendo su autorización para aceptar el usufructo perpetuo de W1a iglesia mozárabe, de tres naves, en el centro de la ciudad: San Salvador de Palat del Rey. Su nombre evoca sus orígenes palatinos: es un pequeño templo alzado sobre el preexistente del monasterio fundado por Ramiro 11 (931-950), junto a su palacio, para su hija la infanta Dª Elvira. Los vestigios de la primitiva construcción están siendo hoy objeto de una cuidadosa excavación y conservación. Para acercarse al nuevo templo, la comunidad se traslada en marzo de 1921 a una casa frente por frente a la iglesia de Palat: calle Conde Luna, l.

No tuvieron éxito entonces las gestiones que el Obispo y la Compañía hicieron para que se reconociese a la Iglesia de León la propiedad de San Marcos. El edificio estaba muy deteriorado. Lo habían ocupado los Escolapios de 1879 a 1892, año en que es cedido, en su mayor parte, al Ministerio de la Guerra para depósito de sementales del ejército. Otra parte, con la Casa del Peregrino e iglesia, se cede al Ministerio de Educación. No se llega a solución alguna en el pulso entre el Obispo y el Gobierno. Así pasan los años hasta que en 1932, la 2º República disuelve de nuevo a la Compañía, impide la vida comunitaria, y se incauta de todos sus bienes. Fueron trece años de apostolado en la Iglesia de Palat del Rey (declarada aquel mismo año, 1932, Monumento Histórico-Artístico) y domicilio inicial en Guzmán el Bueno 9, seguido por once más en Conde Luna, l.

Durante la dispersión, 1932-1937, la casa. de la comunidad jesuítica fue toda la ciudad. Los leoneses rivalizaron en acoger a los Padres y Hermanos, hasta que pudieron formar el " coetus legionensis". Nombres que no pueden olvidarse son, entre otros muchos, D. Pedro Martín Escudero (al que 1a Compañía pudo mostrarse agradecida por esta y otras larguezas, recibiéndole en la enfermería de la Casa de Salamanca desde su viudedad su fallecimiento, con 100 años cumplidos), D. José López, D. José Botas, el Seminario Diocesano, los PP. Josefinos y Capuchinos, y la Real Colegiata de San Isidoro.


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