Día y Memoria


Es verdad que el Colegio de León queda ya muy lejos de los objetivos que motivaron su traslado de Carrión a León. No ha sido una traición, sino una sabia escucha a los signos de los tiempos, de esa maestra del camino de cada día que es la historia. Por ello y entre paréntesis, mi deseo de que unas Bodas de Plata no condicionen la interrogante que forzosamente, que gracias a Dios, lo por venir nos va a traer. Nuestro ser o no ser no son nuestros, sino de allá en donde sea necesario, lo más necesario, porque otros no llegan a ello. La vocación cristiana se prepara en los sitios en donde se trabaja con honradez, sin directívismos doctrinarios, pero sin anonimatos, sin sobresalto de improvisación, pero sin atar la creatividad de cada tiempo y su gente, sin hacer, pues, del futuro de una obra ni de sus moradores, un camino único, trillado..

León ha dado un giro. Pero siempre dentro de ese amplio abanico que se puede dibujar desde el pensamiento de Ignacio de Loyola, citado como profecía en el discurso inaugural pronunciado por el P. Pardo. Este era el texto ignaciano que abría el existir de esta casa: «De los que solamente son al momento estudiantes, saldrán con el tiempo diversos, quién para predicar y tener curar de ánimas, quién para. el gobierno de la tierra y administración de la justicia, quién para otros cargos, y finalmente porque de los niños se hacen los grandes, la buena educación en vida y en doctrina de éstos, aprovecharán a muchos extendiéndose cada día más el fruto».

Lo que ya no sería ortodoxo es el concretar el matiz de cada cambio desde el pensamiento de Ignacio. Lo inteligente es dejar las situaciones abiertas. No hay por qué vislumbrar todas las posibilidades. Una de ellas, sin duda no pensada en el siglo XVI, pero también en 1959 fue el hacer de este centro un Colegio Mixto. En el Rectorado de Carlos Lozano, sin embargo, se llevará a cabo. En 1980 se abre el plazo de admisiones para niños y niñas de Preescolar y Primero de EGB. Eso sí, unos años antes, para evitar equívocos el P. Arrupe en carta dirigida al entonces Provincial P. Ángel Tejerina, con fecha de 16 de setiembre de 1976, autorizaba el que ante la evolución interna de la naturaleza del Colegio-Seminario Menor de la Compañía de Jesús en León, en adelante se re denominase Colegio Sagrado Corazón, suprimiendo por tanto el título de Seminario Menor de la Compañía.

España vive una nueva situación política, al aprobarse por las Cortes en Octubre y por referéndum en diciembre de 1979, la Constitución. En ella un ambiguo artículo 27 va a admitir muy distintos modelos educativos, dependiendo, y esto dicho sin metáfora, del color con que se mire. Es lo que el P. Lozano ha llamado e.1 «primer envite legislativo» como definición de su trienio de Rector...

En junio de 1980 se aprueba la LOECE, ley condenada a la ineficacia, como se vislumbró en 1os avatares de su polémica discusión. Como ley va a: ser nula. Pero sin embargo tuvo una nota positiva para 1ª vida interna de los centros, que unifícó particularmente en este Colegio a los distintos estamentos de lo que ya iba siendo habitual llamar «comunidad educativa».

Por el imperativo de la legislación civil, (pronto será aprobada una ley nueva, la LODE, que no es el momento de valorar, a pesar de lo bonito, interesante y urgente que ello resultaría), por el impulso de la Compañía que fiel a su vocación originaria y a las directrices de sus superiores genera- les, tratan de responder a la recién nacida situación sociopolítica¡ y por la propia vitalidad que anima a nuestro Colegio se explayará un período, a partir del 81, rectorado del P. Elosúa, que si en su opinión no puede calificarse de evolución, sí puede hablarse en él, con toda verdad, de una mayor incidencia y preocupación por el logro de una Comunidad Educativa actuante. Y para ello se dieron pasos eficaces.

Pero lo más importante de la historia de un Colegio en sus 25 años, no son los cambios que la presión del tiempo va urgiendo. Lo más importante son esas generaciones que año tras año van saliendo de entre nosotros. Lo más importante sois vosotros, los antiguos alumnos. Vuestra postura, vuestra respuesta ante la vida, es lo que significa-nuestra opción por el campo educativo.

Esto de ser Antiguo Alumno de un Colegio de la Compañía no se puede reducir a un nombre romántico, Eso sería vivir de elitismo de ayer, estatuas de sal que nada significan. Hace ya muchos años el P. Arrupe formulaba así la identidad del Antiguo Alumno: «La verdadera identidad del antiguo alumno supone la asimilación del Espíritu que la Compañía de Jesús quiere comunicar a sus alumnos al ayudarles en su formación humana y espiritual, individual y social. Quiere esto decir-que el Antiguo Alumno debe ser un hombre de fe profunda y compro- metida, y de una vida personal, familiar y social ejemplar; debe de estar imbuido de un espíritu de servicio a los demás que le impulse en consecuencia a ejercitar su propio apostolado».


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